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jueves, 5 de marzo de 2015

Imagen profesional y Redes Sociales II Parte. Marketing personal o profesional?

Cuando Reid Hoffman y sus socios lanzan en el 2003 su red social LinkedIn diferenciándose de la popular Facebook y del resto de comunidades similares tales como: MySpace, Hi5 entre otras; se establece un objetivo mas allá de la simple conexión, el cual hoy en día permite a empresas y profesionales mantener  contactos en concordancia con la imagen corporativa. Y pese a que, el codiciado trono de contar con más de 1,350 millones de usuarios (última cifra al cierre del 2014) de Facebook; LinkedIn aún no se le acerca con sus 187 millones a la fecha. Aun así, esta última logro diversificarse en el mercado de las redes sociales previendo lo que muchos actualmente no acatan al involucrar y/o mezclar su vida personal con la profesional.

En el 2013 cuando Facebook abrió sus puertas a la publicidad, muchas empresas aprovecharon el momento para el reposicionamiento de su marca, la captación de nuevos clientes, fidelización y hasta la manera de generar contenido con promociones y campañas de nuevos productos o lanzamientos. Sin embargo, específicamente en redes sociales como la mencionada y exclusivamente en el plano individual (no empresarial), existe una línea muy delgada que separa nuestra imagen profesional de la personal.

Como mencioné en la primera parte de esta entrega, reitero que no condeno el uso de esta red para las relaciones profesionales y mucho menos los portales de empresas, teniendo yo misma el mío. No obstante, establecer una diferencia entre lo que publicamos de acuerdo a: quienes son nuestros amigos, quienes nuestros colegas y quienes ambos, sería lo más conveniente, sea cual sea, la naturaleza de nuestra profesión o cargo.

Los anécdotas y experiencias reales son importantes para demostrar mis argumentos, es por ello que nuevamente expongo un caso real. Recientemente mi compañero de vida revisaba sin mucho apremio algunas de las publicaciones de sus contactos, él afirma que sí por alguna razón ve algo que le desagrada saca a este contacto de su lista, aplicando una especie de filtro a sus amistades (premisa que respeto tanto como la libertad de pensamiento, culto, religión, etc). Una de sus colegas había posteado la frase "No visto ropa interior, soy libre".  Si bien resultaría jocosa para algunos, de mal gusto para otros o simplemente natural, lo cierto es que ambos nos preguntamos "Y si el jefe leyera este post? o alguno de sus otros compañeros?"...

Es probable que no sólo una persona de su trabajo haya leído la frase que esta persona expuso, tal vez con una clara intención de mercadearse como mujer independiente, libre y firme en su sentencia de no usar ninguna clase de lencería. Ignoramos también si al otro día alguien aplicó un "bullying" contra esta chica, o por el contrario sucumbió ante la propaganda personal de la misma, la conclusión es que como lo mencioné anteriormente, esta delgada linea de división entre lo profesional y personal es susceptible a romperse con esta clase de publicaciones o comentarios.

Mi consejo, si la intención es promocionarse ya sea en el plano personal o en el profesional, es: I) No mezclar amistad con trabajo II) Crear dos perfiles independientes, uno para amistades exclusivamente y el otro con enfoque profesional III) Cuidar lo que se publica, salvo que sea totalmente intencional y sin temor a las consecuencias.

Como menciona mi colega y estratega digital, Carlos Cabrera en su blog (http://carloscabrera.net/se-llama-facebook-por-una-razon) "Ni se te ocurra usar un perfil personal con el logo de tu negocio/empresa/organización". Yo agregaría como recomendación final... ni te conviene incluir a tu jefe, colegas o ex-colegas de trabajo en tu red de contactos de amigos en Facebook.



  


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